Equinoccio de otoño: El día en que la luz y la sombra se dan la mano

Por: Gabriela Alcina Fernández
23 / Sep / 2026

Cada año, hacia finales de septiembre, el cielo nos regala un momento de perfecto equilibrio. Es el equinoccio de otoño, un instante astronómico en el que el día y la noche parecen pactar una tregua. Para el hemisferio norte, marca la despedida del verano y la llegada de una estación que invita a recogerse y bajar el ritmo. El cambio se percibe en la luz más suave de las tardes y en ese aire que, poco a poco, deja de ser sofocante para volverse una caricia más fresca.

¿Qué es exactamente el equinoccio?

La palabra proviene del latín aequa nox, que significa «noche igual». Durante el equinoccio, el eje de rotación de la Tierra se encuentra en un punto intermedio: ni el polo norte ni el polo sur están más inclinados hacia el Sol. Los rayos solares caen perpendiculares sobre el ecuador, repartiendo la luz de forma equitativa. Sin embargo, el «equilibrio perfecto» no ocurre exactamente ese día, sino unos días después, en un momento conocido como «equilux», debido a la refracción atmosférica y a que el Sol es un disco, no un punto.

Curiosidades que sorprenden

En los polos, la vida cambia por completo. En el Ártico, es la última vez que se ve el Sol antes de la larga noche polar. En la Antártida, el Sol vuelve a asomar después de medio año de oscuridad. La fecha del equinoccio no es fija: puede variar entre el 21 y el 24 de septiembre. Para que vuelva a caer en un 21 de septiembre, habrá que esperar hasta 2092 y 2096.

Tradiciones que celebran el equilibrio

Muchas culturas han visto en este momento una fecha sagrada. En Irán y Afganistán se celebra el Mehrgān, festividad persa que honra la cosecha y la amistad. En China, se asocia con el Festival de la Luna. En el Reino Unido, las tradiciones druídicas reúnen a personas en Stonehenge para ver salir el sol. En El Salvador, los pueblos originarios celebran el equinoccio maya con ceremonias ancestrales, agradeciendo a la Pachamama por los frutos y la vida.

Una invitación a la introspección

Más allá de lo astronómico, el equinoccio tiene un profundo significado simbólico. En tradiciones como la Wicca, esta fecha se conoce como Mabon, un tiempo de introspección, de cerrar ciclos y de prepararse para el descanso que trae el invierno. Es el momento ideal para soltar lo que ya no necesitamos, hacer balance de lo vivido y sembrar nuevas intenciones. Como la naturaleza que empieza a recogerse, también nosotros podemos bajar el ritmo y escucharnos más.