María Luisa Martínez Arencibia nació el 18 de diciembre de 1947 en Sagua la Grande, el terruño al que ha dedicado casi toda su vida. Enfermera de profesión y ya jubilada, encontró en el Hospital Mártires del 9 de Abril un segundo hogar. Allí vivió guardias, amaneceres y aprendizajes, y tuvo el honor de recibir de manos del Comandante en Jefe Fidel Castro la bandera de Colectivo Proeza Laboral de ese hospital, en representación de su sindicato.
Más tarde cumplió misión internacionalista en Angola, donde volvió a demostrar que la solidaridad y el cuidado no tienen fronteras. De regreso a su tierra, asumió otro frente de batalla: el barrio. Como delegada de la circunscripción #3, en el Consejo Popular Coco Solo–Pueblo Nuevo, aprendió que ser delegada no es mandar, sino servir; no es hablar mucho, sino escuchar primero. Así, de puerta en puerta, de rendición de cuentas en rendición de cuentas, ha construido una relación de confianza que ya lleva 45 años.
Su prestigio la llevó también a la Asamblea Provincial del Poder Popular y a la Asamblea Nacional como diputada, y viajó en comisiones de trabajo a países hermanos. Pero nunca dejó de sentirse una delegada de barrio, una enfermera jubilada y una hija de Sagua la Grande.
Recibió de Fidel una bandera; recibió de su pueblo algo quizá más grande: el cariño y la confianza de tantos años. Su historia es la de una sagüera que aprendió a cuidar desde la cuadra y que sigue siendo, sobre todas las cosas, una mujer de su terruño.
Escuche a continuación un fragmento de sus declaraciones al equipo digital de Radio Sagua:




