Alertan del juego y el uso problemático de redes entre menores

Por: Henry Javier Pérez Bouza
22 / Oct / 2026

El juego y el uso problemático de las redes sociales entre menores de edad constituye la punta del iceberg de una problemática que afecta a la niñez y adolescencia en toda Cuba y que requiere una atención urgente y multisectorial.

Se han encendido las alarmas tras detectar casos de infantes con dificultades de socialización que han abandonado los juegos tradicionales por el juego en línea, llegando incluso a incurrir en delitos de hurto para obtener dinero con el que financiar su adicción. Esta situación evidencia que el fenómeno impacta el desarrollo psicológico y social de los menores, y también tiene consecuencias delictivas concretas que afectan la seguridad ciudadana.

El contexto cubano agrava esta problemática. La creciente penetración de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) ha expuesto a niños y adolescentes a plataformas como WhatsApp, Facebook, YouTube, Instagram y TikTok, cuyo uso, sin una mediación adecuada, puede derivar en adicción, aislamiento y exposición a contenidos inapropiados. En Sagua la Grande, la convergencia de estos dos factores —el «fácil acceso» a la tecnología y la permisividad cultural hacia el juego— crea un caldo de cultivo propicio para que los menores desarrollen conductas problemáticas.

Es preocupante que el juego y el uso excesivo de redes sociales se presenten como una vía de escape o una fuente de recompensa inmediata para los jóvenes. La falsa sensación de control sobre los resultados del juego y la inmediatez de las recompensas virtuales son señuelos poderosos que afectan la autoestima y las habilidades sociales de los adolescentes. Además, la falta de una mediación sistemática y consciente por parte de las familias y las escuelas, tal como lo señalan investigaciones sobre el consumo de videojuegos en escolares, deja a los menores sin las herramientas críticas para gestionar su tiempo de pantalla y discernir sobre los riesgos en línea.

No se trata de demonizar la tecnología ni el juego, sino de reconocer que su uso problemático en edades tempranas tiene consecuencias profundas en el desarrollo integral de los menores. Solo mediante un esfuerzo conjunto y sostenido se podrá garantizar que los niños y adolescentes de Sagua la Grande —y de todo el país— crezcan en un entorno digital seguro y en una cultura que promueva el bienestar sobre la inmediatez de la recompensa.