Alfredo López Arencibia: El hombre de la unidad

Por: Bárbara Fortes Moya
20 / Jul / 2026

Alfredo López, saguero de gran valor y capacidad para unir a las masas, era catalogado e incluso algunos llegaron a llamarlo «el hombre de la unidad». En la noche del 20 de julio de 1926 lo vieron por última vez. Representaba un peligro y los esbirros del general Gerardo Machado lo asesinaron. Sus restos mortales fueron encontrados varios años después, tras la caída de la dictadura machadista, junto con los de otras víctimas.

Con gran fervor patriótico se le recuerda y rinde homenaje a la figura histórica de Alfredo de los Ángeles López Arencibia, hijo ilustre de Sagua. Un busto en el parque sito en Céspedes y Libertadores lleva su nombre y perpetúa su memoria desde 2008. Por la magnitud y trascendencia histórica de su vida para toda Cuba, el pueblo de Sagua cumplió su deuda de honor por el sacrificio a la noble causa de la defensa del proletariado.

La unidad de artes gráficas de Sagua lleva su nombre como homenaje al luchador incansable por la clase obrera.

Abandonó el terruño natal a corta edad debido a las necesidades económicas de su humilde familia. No completó los estudios para dedicarse al oficio de tipógrafo y radicó definitivamente en La Habana, donde ejerció el mismo oficio y aplicó sus grandes cualidades de líder. A partir de entonces entregaría su corta vida en aras de la unidad del proletariado cubano. Su participación fue clave en la fundación en 1925 de la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC).

El organizador de los tipógrafos y de la Federación Obrera de La Habana, el saguero Alfredo López Arencibia, nació el 2 de agosto de 1894 en Sagua la Grande.