Cada 22 de julio, el mundo celebra el Día Mundial del Cerebro, una fecha instituida en 2014 por la Federación Mundial de Neurología para concienciar sobre la salud cerebral y la prevención de enfermedades neurológicas. Este órgano, que orquesta todas nuestras funciones vitales y nos define como seres humanos, es también uno de los grandes misterios de la ciencia. En su honor, repasamos algunas de las curiosidades más fascinantes sobre el «comandante» de nuestro cuerpo.
El cerebro y sus superpoderes
El cerebro es una central de procesamiento de información con una capacidad asombrosa. Aunque representa solo el 2% del peso corporal, consume aproximadamente el 20% del oxígeno y el 25% de la glucosa de todo el cuerpo. Su potencia energética es tal que, con la electricidad que genera, podría encender una bombilla de bajo consumo.
Otra curiosidad es su velocidad de procesamiento. La información viaja a través de las neuronas a velocidades que pueden alcanzar los 360 km/h, lo que explica que el tiempo entre que pensamos en una acción y la ejecutemos sea casi imperceptible. Además, el cerebro es capaz de procesar imágenes en tan solo 13 milésimas de segundo.
Mitos y realidades sobre el cerebro
Existen muchos mitos en torno a nuestro cerebro. Uno de los más extendidos es que solo utilizamos el 10% de su capacidad. Sin embargo, la ciencia ha demostrado que utilizamos el cerebro en su totalidad, aunque no todas las áreas se activen al mismo tiempo. Cada parte del cerebro cumple una función específica, y su correcto funcionamiento es necesario para la vida diaria.
Otro dato curioso que contradice la intuición es que el cerebro no puede sentir dolor. Es el encargado de procesar las señales de dolor que provienen de otras partes del cuerpo, pero en sí mismo carece de receptores del dolor. Por eso, en una cirugía cerebral, el paciente solo necesita anestesia en el cuero cabelludo.
El cerebro: un órgano en constante cambio
El cerebro no es un órgano estático. Posee una capacidad conocida como neuroplasticidad, que le permite reorganizarse, crear nuevas conexiones neuronales y compensar áreas dañadas. Esta es la base del aprendizaje y la recuperación tras lesiones. De hecho, se ha demostrado que el ejercicio físico y el aprendizaje continuo estimulan la creación de nuevas neuronas.
A pesar de su importancia, el cerebro es muy sensible. La deshidratación, por ejemplo, puede afectar su volumen y su funcionamiento, ya que está compuesto en un 70% por agua. Del mismo modo, el estrés crónico tiene un impacto negativo en su tamaño y en la memoria. Incluso, dormir mal no solo afecta el rendimiento cognitivo, sino que puede reducir el volumen cerebral y provocar un envejecimiento prematuro del sistema nervioso.




