miércoles, abril 24, 2024
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«El derecho de soñar»: Un homenaje a la radio cubana

La producción de telenovelas en Cuba ha resultado, en los últimos tiempos, una imponente fábrica, cuya maquinaria no se detiene ante las necesidades del público consumidor. Diversidad de historias, temáticas y escenarios han constituido, una y otra vez, los ricos ingredientes de un género que florece sin olvidar sus raíces.

Esta vez, una propuesta diferente invade los hogares. El derecho de soñar no cuenta una simple historia, sino que recrea un pasado glorioso de gran impacto cultural, además de encauzar su presente hacia el mismo propósito: los 100 años de la radio cubana. 

En 60 capítulos, el audiovisual, dirigido por los experimentados Alberto Luberta Martínez y Ernesto Fiallo, se propone homenajear al medio radiofónico, su historia, voces e hitos, como la memorable radionovela El derecho de nacer (1948), un suceso que alcanzó el mayor índice de audiencia en nuestro país y que este año cumple su aniversario 75.

Como hecho trascendental, la telenovela recurre a las llamadas «fases» para entrelazar su argumento. Los primeros capítulos se desarrollan en el pasado y reflejan una época importante para la radio cubana. La mayor parte de la trama tendrá lugar en la actualidad, cuando nuevamente la radio es protagonista. Aparecerá como núcleo principal una emisora ficticia, y la posibilidad de realizar un remake de El derecho de nacer significará un nuevo rumbo…

La idea del dramatizado nació con la serie radial Huellas en el aire, escrita por el villaclareño Ángel Luis Martínez, con el objetivo de homenajear a figuras consagradas del medio en Cuba. El conocido autor de radio y televisión, que cuenta en su acervo creativo con títulos como Tierras de fuego, El rostro de los días y De amores y esperanzas declaró:

«El derecho de soñar, aunque constituye un homenaje a la radio cubana en su centenario y al fenómeno que fue El derecho de nacer, es una telenovela con todas las de la ley y respeta los códigos del género. Habrá triángulos amorosos, secretos del pasado, intrigas, sucesos que tocarán puntos álgidos de nuestra sociedad, que nos preocupan como creadores.

«Para mí ha sido un proceso muy rico, porque soy un oyente de toda la vida; además, este medio me ha formado no sólo como artista, sino también como persona. Esta es mi manera de retribuirle a la radio todo lo que ella significa».

Por su parte, Alberto Luberta Martínez (Entrega, Tan lejos y tan cerca) confesó en entrevista cómo nació la idea de convertir en telenovela la mencionada serie radial:

«El equipo creativo de la Casa Productora de Telenovelas veía venir el centenario de la radio en Cuba y no se había hecho nada desde la televisión dramatizada en homenaje a la fecha. Pensaron en mí como director, porque provengo de ese medio. Hice radio durante mucho tiempo, así como Ángel Luis Martínez, que aún la hace. Es un medio que amamos profundamente.

«Cuando lo hablamos por primera vez, estaba todavía en proceso de edición Tan lejos y tan cerca, y la idea me encantó. Primero se pensó para el espacio que sustituiría a la telenovela Asuntos pendientes; luego acordamos que se realizaría en otro momento, con más calma. Pero después retomamos la idea inicial. A partir de ese momento organizamos el proceso tal y como lo hicimos con Tan lejos... Formamos dos equipos: Ernesto Fiallo en uno y yo en otro, para que la novela pudiera salir al aire en julio de 2023. En el primer llamado fui para Caibarién y él se quedó rodando en Canasí las escenas de un accidente. La dirección general es de ambos».

— ¿Cuán alejada pudiera estar la telenovela de las producciones anteriores?

—Indiscutiblemente, el hecho de colocar unos primeros capítulos que son de época ya marca una diferencia, pues hace mucho tiempo que no se hace. La novela comienza en 1948. Los seis primeros capítulos se desarrollan en esa época, y en la mitad del capítulo siete cambia hacia la actualidad. Así se mantiene hasta el capítulo 60 (final).

«Significa un reto muy grande vincular las dos etapas, sobre todo por la falta de recursos que se necesitan para la época, pero lo asumimos porque siempre nos gustó esa idea de los años dorados de la radio. Entonces, Ángel Luis me contó la historia y, como todo proyecto, cuando empezamos solamente sabíamos que queríamos hacer una novela que rindiera homenaje a la radio. En el proceso de creación Ángel Luis Martínez encontró la historia de la actriz María Valero, que murió en un accidente cuando se estaba grabando El derecho de nacer, y eso fue lo que tomamos como punto de partida.

«El salto a la fase actual lo concebimos con la idea de que la radio sigue, y aunque con diferencias evidentes, al final es la radio, y los que la amamos la hacemos salir adelante».

—Algunos actores interpretan personajes en ambas épocas. ¿Existe algún nexo en esos casos? ¿Cómo influirá en el desarrollo de la historia?

—En la mayoría de los casos hemos tratado de buscar personajes que sean muy diferentes en ambas etapas, que los actores que repiten no tengan nada que ver en esos dos momentos. Procuramos personajes que contrasten y tratamos de centrarnos, sobre todo, en repetir rostros que tuvieran que ver con la emisora ficticia, que constituirá la principal ambientación. Quisimos reflejar que los amantes de la radio de hoy la hacen con la misma pasión con que la hicieron los personajes reales que conforman la etapa histórica».

—¿Cuáles son las expectativas del equipo de realización? 

—Hay una expectativa fundamental que la tenemos todos. Las asesoras —que nunca han hecho radio— se han ido enamorando del medio y de las cosas que han visto. Para mí, para nosotros, la misión es homenajear a esas personas que a veces casi ni se conocen. Insertamos un homenaje a los profesionales que enfrentaron, desde la prensa, el siniestro de la Base de Supertanqueros de Matanzas.

«Recreamos una situación similar. Además, la novela transcurre en julio de 2023, fecha en la que se cumplen los 75 años de la transmisión original de El derecho de nacer. Hay otros homenajes que, de una manera u otra, han sido colocados y esperamos los reciban de gratamente.

«En la época actual habrá un personaje —interpretado por la joven actriz Jessica Aguiar— que está realizando un documental sobre El derecho de nacer y entrevista a figuras de la radio. Por ejemplo, Carmen Solar aparece como ella misma. El propósito ha sido contar, desde la actualidad, y que al público le sorprenda».

La telenovela cuenta con un elenco conformado por rostros populares, actores noveles y veteranos. Jessica Aguiar y Yasmani Beltrán serán los protagonistas en la época actual. Destacan también Osmara López, Yaité Ruiz, Ray Cruz, Yolepsis González, Niu Ventura, Roque Moreno, Carlos Gonzalvo, Jorgito Martínez, Reinier Morales, Irela Bravo, Frank Andrés Mora, Roberto Perdomo, Fernando Hechavarría, Clarita García, Amelia Fernández y Luis Carreres. En la piel de Félix B. Caignet disfrutamos al actor Delvys Fernández, mientras que Denys Ramos encarna a Goar Mestre, fundador del circuito CMQ. Engalanan El derecho de soñar los maestros Luis Rielo, Verónica Lynn y el inolvidable Rubén Breña, quien interpreta en esta telenovela su último personaje en televisión. 

La dirección de actores está a cargo de Yailín Coppola, que además tendrá una pequeña aparición en la primera fase como la actriz Lupe Suárez (Mamá Dolores en El derecho de nacer).

El derecho de soñar, una idea hecha realidad gracias a la Casa Productora de Telenovelas y a un gigantesco equipo, promete tocar las fibras más sensibles del televidente, tanto las de ese que conoce y venera la radio, como de quien tiene visiones erróneas sobre ella. La telenovela pretende un acercamiento al medio, que lejos de ser aburrido, es capaz de seducir, enamorar, encantar desde la palabra y el sonido… El propio Luberta describe el significado que encierra esta producción desde el título: «Soñar es lo que hacemos todos, tanto los que hacemos televisión, como el oyente que sueña la radio.

«Leí una anécdota que me pareció muy interesante: una mujer que escuchaba las transmisiones de béisbol por la radio tuvo, luego, la oportunidad de verlo en la televisión y expresó: “¡Este no era el juego que yo me imaginaba!”. En su cabeza había soñado un juego que no era. Y eso sucede con los oyentes, cada cual imagina escenarios, locutores y personajes de una manera distinta».

Tomado de Vanguardia https://www.vanguardia.cu/cultura/28171-el-derecho-de-sonar-un-homenaje-a-la-radio-cubana

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