Un 2 de abril de 1858, la Villa del Undoso daba un paso decisivo en su desarrollo cultural con la impresión de «La hoja económica del Puerto de Sagua la Grande», el primer periódico de la localidad. Detrás de aquella proeza estaba Antonio Miguel Alcover y Jaumé, un emigrante español avecindado en la ciudad, quien años antes, en 1852, había gestionado y financiado la instalación del primer taller tipográfico, marcando el inicio de la prensa sagüera en medio de las crecientes tensiones políticas entre la colonia y la metrópoli.
Un bisemanario con vocación de progreso
Con una frecuencia bisemanal, «La hoja económica» se ocupó de temas generales, pero dedicó especial atención al desarrollo económico y a la instrucción de la sociedad, con un marcado enfoque en cuestiones locales. Su director fue el propio Alcover, y entre sus colaboradores figuraron José Socorro de León, Francisco de la Luz, Agustín Mariscal y Francisco Poveda. En 1862 cambió su nombre por «El Sagua», manteniendo su carácter de periódico de información mercantil.
Periódicos que reflejaron una época convulsa
A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, Sagua la Grande se convirtió en un hervidero de publicaciones que reflejaban las pasiones independentistas, las contradicciones políticas y el anhelo de libertad. En 1865 apareció «La Colmena», un semanario de ciencia, literatura y asuntos laborales que, tras el decreto de libertad de impresión de 1869, se transformó en portavoz de las ideas independentistas. Fue clausurado por el gobierno español y su director, José Gabriel Cadalso, fue exiliado junto a sus colaboradores Luis y Federico Quintero. Una singularidad de este periódico: todos sus redactores eran cubanos.
Le siguieron publicaciones emblemáticas como «El Comercio» (1871-1899), considerado el decano de la prensa sagüera por su larga duración, aunque fue enemigo de la independencia de Cuba. Tras el Pacto del Zanjón, surgieron periódicos eminentemente políticos: «La Luz» (1878-1896), órgano del Partido Liberal Autonomista; «El Aviso» (1881-1885), fundado por Antonio Alcover; y «El Atalaya» (1885). También destacaron «La Situación» (1884-1888), conocido por su combate contra los dogmas de la Iglesia católica con argumentos científicos, y «La Voz del Pueblo» (1885), un periódico popular que criticaba la corrupción administrativa y daba voz a los jóvenes intelectuales.
La prensa mambisa y el sello de la República en Armas
Con el estallido de la Guerra del 95, el periodismo político volvió con fuerza. Aparecieron «El Popular» (1886), «La Época» (1896) y «El Liberal» (1898), este último intransigente ante la ocupación norteamericana. Pero el periódico más emblemático de esa etapa fue «La Independencia» (1897), órgano oficial de la Brigada de Sagua la Grande, fundado y dirigido por el General José Luis Robau. Fue el primer y único periódico en Sagua que ostentó el escudo de la República en Armas, una verdadera trinchera de la independencia.
Literatura, ciencia y humor en las páginas sagüeras
Paralelamente a la prensa política, floreció un periodismo especializado. «El Emisario» (1886) defendió los derechos de los negros; «El Eco Científico de las Villas» (1883-1887) fue la única publicación exclusivamente científica de la localidad; y revistas literarias como «La Idea» (1881), «El Brujo» (1883) —con una sección dedicada al folklore afrocubano—, «Sagua Elegante» (1894) —que inauguró un certamen de belleza— y «Sagua Cómica» (1895) llenaron de arte y humor las páginas locales.
Ya en el siglo XX, «Sagua Ilustrada» (1899) alcanzó fama nacional: por la elegancia de su encuadernación y su contenido, ganó la medalla de plata en la Exposición Panamericana de Buffalo en 1901, representando a toda la prensa cubana.
Una tradición que perdura
Aquella primera imprenta de 1852 y aquel periódico bisemanario de 1858 fueron el germen de una tradición periodística que, con altibajos, ha acompañado la historia de Sagua la Grande. En cada página impresa, en cada artículo y en cada grito de libertad, la Villa del Undoso fue construyendo su memoria colectiva. Hoy, al recordar aquel 2 de abril, se rinde homenaje a los pioneros de la palabra escrita y a todos los que, desde entonces, han hecho del periodismo un faro de verdad y compromiso.




