Septiembre siempre ha reservado para los cubanos aires de fiesta, sabor a caldosa y a alegría entre vecinos, la belleza de las banderas ondeando en los balcones...

A estos aires la pandemia de la COVID-19 los ha obligado a soplar de manera diferente, pero no han dejado de tener su expresión en el barrio, en el activismo de su gente, en los retos ante cada nuevo desafío que imponen los días excepcionales que vive Cuba y la hazaña de mantener vivo un proyecto social que se fragua y se materializa en las comunidades.

La mayor organización de masas del país nació en tiempos convulsos de los inicios de la Revolución. Actos desestabilizadores se fraguaban entonces y parecería lógico que el escenario en estos 61 años se tornara diferente. Lo cierto es que el enemigo sigue con los mismos planes y sus propósitos continúan inamovibles, como también la voluntad nuestra de defender el proyecto que ha costado sangre y fuego, y que no acepta anexionismos ni injerencias.

Fidel entonces convocaba a estar alertas, llamaba a implantar, frente a las campañas de agresiones del imperialismo, un sistema de vigilancia colectiva revolucionaria. Ese llamado sigue vivo, como vida retoma esta organización a la que mucho le queda por hacer, pero que sigue en el camino de fundar.

Los CDR arriban a un nuevo aniversario con conciencia de cuánto les queda por delante, pero cerca de su gente. Sobre el papel en la lucha contra la COVID-19, sus principales retos como la organización de masas más aglutinadora del país y sus directrices de trabajo, conversó con Granma Gerardo Hernández Nordelo, Héroe de la República de Cuba y coordinador nacional de los CDR.

Llegan trabajando a su aniversario 61, esta vez, partiendo de la necesidad de adaptar la organización y sus métodos a los nuevos tiempos. «Estamos respondiendo al llamado que nos venían haciendo el General de Ejército Raúl Castro Ruz  y el Presidente, Miguel Díaz-Canel, de pegar las orejas a la tierra y escuchar cuáles son las inquietudes de los cederistas, pero es necesario lograr ese acercamiento sin olvidar la razón de ser de los CDR y su objetivo fundacional, que es la defensa de la Revolución desde los barrios y las comunidades».

No obstante, comentaba el Coordinador Nacional, para lograr tales objetivos es necesario preguntarse cómo se defiende la Revolución en 2021.

«Está claro a dónde se quiere llegar, la cuestión que se impone es cómo transitar hasta allá», precisó.

Según el Héroe de la República de Cuba, desde los CDR se intercambia con científicos y especialistas de las ramas del derecho y la sociología, que tienen un trabajo avanzado sobre la labor en las comunidades, para, a través de sus consejos, experiencias y sugerencias, lograr el objetivo de atemperar la organización a los tiempos actuales. 

El corazón de la organización late en los 62 barrios vulnerables de la capital. Su rehabilitación es una tarea impulsada y chequeada de cerca por el Primer Secretario del Partido y Presidente de la República, y si bien estas actividades no son nuevas en la agenda de la organización, en esta ocasión se redoblaron los esfuerzos, se ha logrado un mayor contacto con las personas de estas comunidades, tanto en La Habana como en otras provincias, donde se respira ya un ambiente diferente, aclaró.

Ciertamente, queda mucho por hacer todavía –reconoció Hernández Nordelo– pero la pandemia nos afecta y hay que actuar con cuidado, ya que estos trabajos se hacen en la calle y hay que cumplir con las estrictas medidas sanitarias y de aislamiento.

A pesar de los pocos recursos con los que cuenta el país, y de la COVID-19, los cambios que han experimentado estas localidades son evidentes, sobre todo en la mentalidad de los cederistas, quienes se han dado cuenta de que el esfuerzo es real, posible y sincero.

«Les hemos demostrado que nuestro trabajo no está quedando solo en palabra. En las comunidades se nota la diferencia, y cada vez son más los vecinos que se suman. Esta labor es solo una muestra de lo que se puede hacer», expresó Hernández Nordelo.

Necesitamos a los jóvenes

Sobre la participación de los jóvenes en la construcción de un proyecto de todos, que tiene como escenario principal el barrio, el Coordinador Nacional de los CDR añadió que en las comunidades existe el concepto de que los dirigentes cederistas son las mismas personas mayores de siempre, y aunque esto es un orgullo, porque fueron ellos quienes por muchos años cargaron con sus CDR sobre los hombros, no tiene por qué ser siempre así.

Es una necesidad real la de incorporar a los jóvenes a estos cargos. «Para nuestra satisfacción, contamos con los Destacamentos Juveniles Cederistas, desde donde muchos jóvenes se han incorporado a la lucha contra la pandemia, ya sea en centros de aislamiento, llevando alimentos a personas vulnerables o donando sangre».

Los CDR ofrecen una trinchera perfecta para aquellos que quieren transformar su comunidad y su entorno, y trabajar en función de resolver los problemas del barrio, agregó el Coordinador Nacional de los CDR.

Nuevas tareas para los CDR

A propósito del cuidado del medio ambiente y de los animales, Hernández Nordelo comentó que la organización trabajará para incorporar nuevas tareas, entre ellas la de incitar a la población a velar por su preservación desde las comunidades.

«Es en los barrios donde muchas veces hay perros callejeros, o donde ocurre el maltrato animal o la tala indiscriminada, y son los propios cederistas quienes pueden trabajar en función de evitar y denunciar estos hechos».

Con esfuerzo todo es posible –concluyó– pero, para ser efectivos, tenemos que preguntarnos qué CDR necesita Cuba, la Revolución y los cederistas cubanos, y seguir trabajando en esa dirección.

También son tiempos de preguntarnos qué puede hacer cada quien por esa organización que es nuestra, que no es solo un nombre y una historia, para convertirla en la manifestación viva de una comunidó vibrante, que critica y exige, pero que trabaja y aporta. Esas luces ya se ven en los barrios, en la gente que trabaja y que transforma, en el que participa desde el ejemplo.

Nada le es ajeno a esta organización: desde la producción de lo posible en el pedacito de tierra del patio trasero, hasta el activismo contra la COVID-19 y la pléyade de héroes que ha nacido con ella; desde hacer de la cuadra la Patria chica hasta transformarla en el espacio común donde todos los días se geste la Revolución.

 
 Tomado de Granma https://www.granma.cu/cuba/2021-09-27/que-el-barrio-sea-el-espacio-comun-donde-todos-los-dias-se-geste-la-revolucion-27-09-2021-23-09-04
 

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  Autor: Lisandra González Machado / Fotos: Diana Guirola de la Fuente

 Si usted camina por las calles de Sagua la Grande, notará que casi siempre están bien limpias, con algunos casos indisciplinados que contribuyen de manera negativa y luego son los primeros en criticar lo mismo. Esto quiere decir, que la labor de los servicios comunales en la ciudad funciona como un reloj, al menos en sus arterias principales, de los barrios, mejor no hablemos. Por eso no sé que pensar ante esta imagen desgarradora que avanza varios metros por la senda izquierda de la carretera que se aleja de la ciudad camino a Quemado de Güines. Pasando el Hospital Mártires del 9 de abril, el Centro de Aislamiento del Dengue y justo frente al conocido T-14 se acumulan, en el hierbazal de lo que sería el contén de la acera, gran cantidad de agujas de desecho. El riesgo biológico que eso supone es altísimo y más por una zona, que aunque pudiera pensar que no, es altamente transitada, por aquellos adictos a mantenerse en forma. ¿Qué pudiera pasar, si alguien se hincara con una de estas agujas? ¿Quién sería el responsable? ¿La escasez de recursos para comprar contenedores de desecho? ¿La persona encargada de arrojar los mismos, o aquel que tiene que transportalos hasta su destino final? ¿O el pobre doliente que tenía que mirar mejor por dónde camina?


 

 

Sagua la Grande en tiempos de Covid-19.

  


 

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