Eusebio Leal Spengler: El hombre que salvó el alma de La Habana

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31 / Jul / 2026

Un 31 de julio, pero de 2020, Cuba despertó con una noticia que estremeció hasta los cimientos su identidad cultural. Eusebio Leal Spengler, el Historiador de La Habana, había fallecido víctima de una penosa enfermedad a los 77 años. No se fue un funcionario. Se fue el hombre que, durante décadas, devolvió el esplendor a una ciudad que parecía desmoronarse.

El autodidacta que se convirtió en maestro

Nacido el 11 de septiembre de 1942 en La Habana, Leal apenas cursó el sexto grado. Pero su curiosidad y su pasión por la historia lo llevaron a convertirse en discípulo de Emilio Roig de Leuchsenring, el primer Historiador de la Ciudad, a quien siempre consideró su mentor. Sin haber obtenido oficialmente más nivel escolar, tras una ingente preparación, presentó exámenes de suficiencia académica en la Universidad de La Habana, donde cursó la Licenciatura en Historia.

Llegó a ser Doctor en Ciencias Históricas, Máster en Ciencias Arqueológicas y en Estudios sobre América Latina y el Caribe. Supo que el conocimiento no se mide por los años de escuela, sino por la profundidad con que se ama lo que se aprende.

El restaurador incansable

En 1981, la Oficina del Historiador asumió el desafío de restaurar el Centro Histórico de La Habana, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1982. Detrás de ese empeño estuvo Leal, quien durante décadas alimentó un sueño-realidad: devolver el esplendor a la capital.

Bajo su dirección, el centro histórico no solo se reconstruyó físicamente, sino que recuperó su espíritu. La restauración del Palacio de los Capitanes Generales, la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña y el Capitolio Nacional fueron algunas de sus obras más emblemáticas. Como él mismo dijo, una obra de esta magnitud, de proyección internacional, solo podía hacerse en una Revolución como la nuestra, con el apoyo de un líder como Fidel.

Un intelectual comprometido

Leal fue mucho más que un restaurador. Fue Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Embajador de Buena Voluntad del sistema de las Naciones Unidas. También fue Presidente de Honor de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC), un título que refleja el respeto y la admiración de sus colegas.

Su obra escrita es vasta. «Regresar en el tiempo» , «Detén el paso caminante» y «Aeterna Sapientia» son solo algunos de los títulos que legó a la cultura cubana. Sus crónicas en el diario Juventud Rebelde, recogidas en el libro «Fiñes», son un testimonio de su amor por la ciudad.

Su partida y su legado eterno

Leal Spengler falleció en La Habana el 31 de julio de 2020, víctima de un cáncer de páncreas. La Covid-19 impidió entonces las honras fúnebres, pero cinco meses después, su pueblo le rindió tributo póstumo en el Capitolio Nacional.

La obra de Eusebio Leal, como el Apóstol sentenció, “la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”. Su legado no son solo las piedras restauradas de La Habana Vieja, sino la conciencia de que la cultura, la historia y la identidad de un pueblo se defienden con pasión y con hechos. Porque, como él mismo dijo: “Somos depositarios, herederos y continuadores del legado cultural, social y político de una nación”.

Eusebio Leal no ha muerto. Vive en cada adoquín de la Habana Vieja y en el corazón de los cubanos que aman su historia.