Por: Bárbara Fortes Moya

 

Ya ilumina la luz eléctrica en gran parte de la ciudad de Sagua la Grande y se debe al apoyo tambien de los trabajadores de la Unidad Económica Básica Eléctrica de Cienfuegos que apoya las labores de recuperación del vital servicio.

Desde que la malvada y tormentosa Irma no tuvo piedad y lanzó sus vientos furiosos contra el territorio sagüero que está profundamente herido,  las líneas eléctricas se unen fuertemente desde la Perla del Sur, Cienfuegos, hasta Sagua la Grande, La Villa del Undoso.

Uno de los artífices de que el servicio eléctrico esté restablecido es el cienfueguero Fidel González Peña con 43 años prestando servicios como liniero eléctrico especilizado y trabaja como jefe de una brigada integrada por cuatro trabajadores de la Unidad Básica Eléctrica de Cienfuegos, que cargaron su mochila con las principales pertenencias pero sin faltarles mucho amor para demostrar la solidaridad con el pueblo sagüero.


"Este oficio es complejo", dice el experiementado liniero, "hay que tener mucha precaución y poner los cinco sentidos en cada trabajo, porque las operaciones las hacemos casi siempre, en grandes alturas, lo que me ha ayudado a no tener accidentes. Aqui en Sagua apoyamos los trabajos de reparación de las líneas de transmisión de energía de 110 kv que sufrieron mucho y se encuentran en lugares apartados a lo largo de las carreteras y las de distribución primaria y secundarias que se encuentran en la ciudad.

Mi trabajo tiene una peculiaridad, el agradecimiento de la gente cuando se restablece el servicio eléctrico, le da fuerzas a uno para continuar trabajando.

Actualmente laboro en el alumbrado público de la ciudad de Cienfuegos, años atrás me desempeñaba en la reparación y mantenimiento de las líneas de transmisión."

Estos hombres son de altura, de gran valía humana, no conocen del cansancio, si de restablecer el servicio eléctrico a su pueblo se trata. El reconocimiento para ellos, que iluminan también los corazones con la luz del alma.

"Toda la vida he trabajo entre líneas eléctricas hoy con 63 años le digo que si volviera a nacer lo haría igual", afirma categórico Fidel quien ha vivido prácticamente una vida entera entre líneas eléctricas y a grandes alturas.

 

Otro hombre de altura

 

 

Roberto Quintana, con 31 años de experiencia, aprendió el oficio desde que terminó el servicio Militar General y desde 1987 trabaja como liniero.

"Tras el paso de Irma, laboré en mi ciudad, Cienfuegos y ya dejamos la familia y aquí estamos con el deseo de ayudar en todo lo que se pueda.

Me encanta trabajar en las alturas y en caliente, con el circuito abierto, pero es peligroso, la protección se garantiza  con guantes de goma para 13 kv y mucha precaución para evitar cualquier problema inesperado, eso me ha permitido no pasar ningún apuro."

Ahora, Roberto y Fidel, trabajan en el sistema de distribución primaria y secundaria, dicen sentirse bien atendidos y la gente es solidaria, lo mismo le alcanzan un vaso de agua, aunque sea caliente.

Estos hombres iluminan no sólo las calles y los hogares sino los corazones con la luz del alma. Merecido reconocimiento para los trabajadores eléctricos.