Por: Bárbara Fortes Moya

 

Las puertas del aviario de Eleuterio Oliva, se abren para mostrarnos las jaulas que exhiben unas 700  exhibe aves,entre pericos, canarios fantasías, todas  con plumajes diversos y tonalidades en un espectro abarcador del azul, blanco, negro, gris, amarillo,  como un arcoiris.

Los silbidos,resultan ensordecedores según la especie y advierten peligro o la presencia de extraños, algo casi increíble.

Oliva es el vice presidente de la Asociación Ornitológica de Cuba, en Villa Clara, y miembro de la saguera. Expresa que ya son 17 años  que  se dedica a la cría de aves en cautiverio y conlleva  vocación mucha paciencia, dedicación  y sobre todo tiempo.

Para conocer de la  crianza de estas hermosos pájaros que viven hasta 15 años y tienen de 13 a 16 centímetros, comienza la charla con este hombre afable y  que no sabe vivir alejado de estas.

Granívoros por excelencia remarca,  comen durante todo el día, la dieta es balanceada, se alimentan  con  alpiste, arroz, y harina de maíz. La atención  conlleva muchos detalles, una vez al día hay que cambiarles la comida y el agua.
 
En cuanto a la reproducción,es imprescindible  conocerla bien, sus cambios, señala y se inicia a partir de los 7 meses, y  siempre en el período de primavera.  La misma contempla un periodo de  21 días en incubación de los huevos  y debe de estar muy atento el criador, pues  la hembra se torna más agresiva, en la jaula funcionan el matriarcado.
 
 La experiencia del criador saguero está avalada  en exposiciones tanto  de carácter municipal, en la provincial y nación, lo hacen sentir feliz.

Un detalle que gratifica toda la paciente labor de este criador de aves es el primer nacional  obtenido hace unos años ya, con  su Roseicolli  mascara naranja.Existen variadas especies de Agaponirs que se conforman en varios grupos:  Canus,  Pullaris, Taranta, Seindernianana, Personatus, Lilianae, Nigrigenis, Fischeri y Roseicollis.Los agapornis, han ganado en popularidad, tanto como los periquitos.

El también denominado inseparable de cara rosa o inseparable de Namibia, es el más criado de todas las especies de Agapornis.

El  prestigio del criador saguero está  avalado por innumerables premios y trofeos, varios campeones en diversas competencias, para las  que deben cumplir requisitos que exigen un estado saludable  de los pájaros acreditado por el servicio veterinario.

Una sonrisa de placer y satisfacción se dibuja en sus labios  al hablar de la próxima fecha para presentar a sus hermosas aves en el campeonato regional que cada año, en el mes de septiembre, tiene por sede a Sagua la Grande  y en el que los 35 integrantes de la Asociación Ornitológica de La Villa del Undoso, se unen a los de Quemado de Guines, Corralillo y Cifuentes para exhibir la belleza de sus aves y competir por alcanzar el triunfo, entre alas.

De interés: Las aves compiten en el primer año de vida y se miden 20 parámetros  en la competencia, desde el color, de la pluma hasta el tamaño  del ave, entre otros elementos.