La vejez no apaga los sueños

Por: Bárbara Fortes Moya
06 / Ago / 2026

En la Casa de Abuelos de la calle Solís, en Sagua la Grande, los trabajadores entregan amor y cariño cada día para contribuir a una estancia agradable para los ancianos que allí asisten. Hombres y mujeres permanecen en horario semi interno, desde las 8 de la mañana hasta aproximadamente las 4 y media de la tarde, compartiendo un espacio donde la compañía y el cuidado son el centro de la jornada.

A pesar de la difícil situación económica que atraviesa el país, los suministros están garantizados diariamente. Los abuelos reciben desayuno, almuerzo, merienda y comida, porque la alimentación es un pilar fundamental para su bienestar.

Las actividades ocupacionales ofrecen la oportunidad de desarrollar habilidades manuales y artísticas. Los especialistas imparten charlas educativas y conversatorios, con el objetivo de resaltar los cuidados de las personas como elemento central para la salud y el bienestar.

Durante los meses de julio y agosto, la Casa de Abuelos se llena de vida con competencias de dominó, prácticas de ejercicios físicos y variadas actividades culturales. Lecturas de verano, encuentros de bailes y otras manifestaciones artísticas, a cargo de los instructores de arte de la Casa de Cultura de la ciudad, son momentos que los abuelos disfrutan con entusiasmo.

Mejorar la calidad de vida de los ancianos es el propósito principal del programa del adulto mayor en Sagua la Grande. Porque la vejez no apaga los sueños, les da un nuevo significado. Llegar a la vejez es una bendición.

¡Felicidades!