Medio siglo de entrega

Por: Diana Guirola de la Fuente
30 / Oct / 2026

Medio siglo se dice fácil. Cincuenta años de un ejercicio que nació para ser escuela de ciudadanía y espacio de debate colectivo, donde el poder emana del pueblo y se ejerce en su nombre. Estamos hablando de las Asambleas Municipales del Poder Popular, esas que el 31 de octubre, hace exactamente 50 años, comenzaron a escribir una historia distinta en la vida de los municipios cubanos.

Pero detrás de cada sesión, de cada acuerdo, de cada solución, hay rostros que no siempre aparecen en los titulares. Son hombres y mujeres que, durante cinco décadas, han dedicado su vida al servicio público desde una circunscripción. Ellos han cargado sobre sus hombros las preocupaciones de sus barrios, han abierto sus puertas de madrugada para atender una urgencia ajena y han estado presentes en las tareas más disímiles, por duras que hayan sido.

Hablamos de un humanismo que se traduce en escuchar, en tender la mano, en no conformarse con explicaciones que no resuelven. Hablamos de entrega y de responsabilidad, de esa que no entiende de horarios cuando se trata de defender el bienestar colectivo. Porque servir al pueblo no es un cargo; es una convicción que se demuestra en la cotidianidad más pequeña, pero también en los momentos más complejos.

En estos 50 años, esos delegados y delegadas han sido el vínculo más estrecho entre las aspiraciones de cada comunidad y las instituciones. Su labor, muchas veces con sacrificio y sin recursos, ha sido esencial para preservar las conquistas de la Revolución y fortalecer la democracia socialista.

Hoy, cuando se cumplen cincuenta años de aquel 24 de febrero de 1976, el mejor homenaje no es solo el recuento de la historia. Es reconocer, con gratitud, a todo ese personal que ha hecho del servicio público una forma de vida. A ellos, que han mantenido vivo el vínculo con el pueblo, les debemos la certeza de que, pese a las dificultades, en Cuba el poder sigue teniendo apellido de pueblo.

Medio siglo de entrega. Medio siglo de humanismo y responsabilidad. Medio siglo de hombres y mujeres que han servido, en silencio y con dignidad, a la gente de su municipio. A ellos, nuestro reconocimiento eterno.