Por la sonrisa de la pequeña Ashly: Una historia de amor, ciencia y esperanza

Por: Bárbara Fortes Moya
02 / Mar / 2026

Hay historias que merecen ser contadas. Historias donde el corazón de un pueblo cabe en la ternura de una niña. Esta es la historia de Ashly, una pequeña de Sagua la Grande que acaba de cumplir un año, y de los ángeles de blanco que la han acompañado en sus primeros once meses de vida.

Un largo camino desde el nacimiento

Ashly llegó a este mundo necesitando cuidados especiales. Desde muy pequeña, su lugar estuvo en el Hospital Pediátrico José Luis Miranda de Santa Clara, específicamente en el servicio de Neonatología, donde se atiende a todos los recién nacidos que requieren intervenciones quirúrgicas complejas.

Su estancia en la sala de terapia intermedia se extendió por once largos meses. Cuando llegó al centro asistencial, presentaba desnutrición, por lo que los especialistas tuvieron que realizarle una gastrostomía y una traqueotomía para poder alimentarla y garantizar su supervivencia mientras llegaba el momento de la cirugía definitiva.

El equipo que hizo posible su sonrisa

Detrás de la mejoría de Ashly hay un equipo de profesionales que dieron lo mejor de sí. El pediatra Alejandro Same Calzadilla, especialista en nutrición, es uno de esos rostros que la pequeña asocia con el cariño. «Él ama su profesión y le profesa el cariño que hace dibujar una amplia sonrisa a la niña», cuentan sus familiares.

Pero el reconocimiento es para muchos más: Maylin, Daniela, Magaly, Rosabel, y todos los pediatras del hospital infantil provincial. En especial, para Lizy, como conocen a la doctora de la sala de terapia intensiva, «quien le salvó la vida a nuestra pequeña». También a los enfermeros, a los pantristas, a la especialista en Nutrición y a la directora del PAMI provincial.

El agradecimiento de una familia

Lemaydys López, la abuela de Ashly, no encuentra palabras para agradecer tanto amor. «Desde el primer día estuvieron a nuestro lado con atención psicológica, porque todos estábamos muy nerviosos», recuerda.

Hoy, con la pequeña ya en casa, la familia mantiene viva la esperanza: «Todos estamos confiados en que en unos meses se haga realidad la intervención quirúrgica prevista por los cirujanos para corregir la malformación congénita del paladar de la niña».

Un regalo de luz para su primer año

Como regalo en su primer año de vida y por los cuidados especiales que Ashly necesita, la Dirección de Salud Provincial de Villa Clara le otorgó a la familia un panel solar para el uso de energía renovable. De esta manera, se asegura el servicio eléctrico en la vivienda y no se interrumpe el tratamiento permanente que requiere la pequeña en casa.

El corazón feliz del PAMI

El Hospital Pediátrico dispone de los recursos priorizados, pero es la sensibilidad del personal lo que humaniza la atención y logra verdaderos milagros. El Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) se engrandece a pesar de las limitaciones, y la felicidad brota de sus corazones cuando ayudan a salvar a un pequeño.

Como dice la canción de Liuba María Hevia, «tenemos el corazón feliz». Y es que cuando una niña sonríe, cuando una familia recupera la esperanza, cuando un equipo de salud lo da todo por un paciente, hay razones de sobra para enaltecerlos.

¡Felicidades, Ashly! Que tu sonrisa siga iluminando a todos los que creemos en el amor como la mejor medicina.