Quema de basura: alarma ambiental y sanitaria

Por: Henry Javier Pérez Bouza
21 / Oct / 2026

Para Nancy, vecina de la calle Flor Crombet en la demarcación Villa Alegre, su rutina ha cambiado desde hace algún tiempo. Todas las tardes cuando el resto de la ciudad se prepara para comer, ella debe cerrar las puertas y ventanas de su casa, pues el olor a quemado se cuela como un intruso.

No es un incendio accidental, comenta Nancy, sino la quema de la desechos acumulados de un «depósito» en Flor Cromebet, en las cercanías a la línea ferroviaria, próximo al vetusto tanque de agua. Comenta la moradora de esta zona que la práctica que se ha tornado rutina; sus emanaciones tóxicas afectan a toda la comunidad.

Lo que más preocupa a esta residente es la salud de su familia. “Yo tengo dos niños, todos alérgicos. Uno de ellos tiene serios problemas respiratorios, pues a raíz de una neumonía grave le quedaron secuelas en un pulmón, se imaginará mis temores con esta nueva moda de incinerar la basura”, comenta. Pese a la alerta de las autoridades sobre los riesgos que representa quemar los residuos sólidos para la salud o el medio ambiente, la basura continúa ardiendo en la ciudad.

En muchas zonas urbanas la recolección de basura es irregular, los vertederos están saturados y no existen programas de reciclaje efectivos. Ante esta situación, la quema de basura se convierte en una «solución» fácil, aunque letal.

Pero, ¿existe un marco normativo en Cuba que prohíba estas acciones y penalice, no solo la quema sino el manejo de estos desechos en la vía pública? ¿Qué dicen las leyes y normas?

El Decreto 272 del 2001 “De las Contravenciones en materia de ordenamiento territorial y urbanismo”, si bien no hace alusión expresa a la incineración de la basura, sí establece las conductas a seguir y medidas aplicables en cuanto al ornato público y la higiene comunal, entre otras cuestiones.

En este sentido, advierte que serán castigadas aquellas personas (naturales o jurídicas) que, por cualquier medio o forma afecte los depósitos colectivos domiciliarios, vierta escombros o cualquier otro material en la vía u otros espacios públicos e incumpla las normas sobre extracción, transporte y descarga de residuos sólidos.

Detrás de todo esto, Nancy reflexiona: ¿Y los desechos, qué hacemos con ellos? ¿Quién le pone el cascabel al gato? Los puntos de recogida estén situados de modo que no afecten el tránsito ni la estética urbana, pauta que se incumple cuando el vertedero crece hasta ocupar la calle y termina incendiado.

Más allá del olor

Los recientes incendios a vertederos comunitarios, que tuvieron a parte de la ciudad sumida en un humo pestilente por varios días despertaron la preocupación de profesionales de la ciencia y la salud.

Una alerta publicada por el Centro de Neurociencias de Cuba (CNEURO) en su página de Facebook, señala que esta práctica es gravemente tóxica para el cerebro.

“Al quemar desechos (plásticos, baterías, electrónicos) se liberan metales pesados y dioxinas. Estas sustancias atraviesan la barrera protectora del cerebro (barrera hematoencefálica)”.

Los compuestos liberados a la atmósfera actúan como “venenos neurológicos y afectan la memoria, el desarrollo cognitivo de los niños y pueden desencadenar enfermedades neurodegenerativas”.

Gestión de residuos sólidos

La quema de desechos es una práctica generalizada impulsada, en parte, por la falta de recolección sistemática de estos. Incluso aquellos conscientes de las consecuencias lo siguen haciendo por costumbre o porque no existen otras opciones para su eliminación.

Involucrar a las personas en soluciones sostenibles y en la gestión de residuos pudiera ser una opción en estos tiempos, donde la carencia material afecta hasta a la disposición de los desechos sólidos urbanos. Las acciones para evitar la quema de basura son diversas y van desde hechos concretos como el compostaje comunitario o el fomento del reciclaje y la reutilización, hasta la educación y concienciación ciudadana sobre el problema.

Una alternativa a la falta de combustible y transporte es emplear para la recogida carros de tracción animal o motos con remolque o triciclos de carga. Estos son más baratos de mantener y pueden transitar por calles estrechas.

La lucha contra la quema de basura es una batalla por la salud de las comunidades, por la calidad del aire y por el futuro del planeta. No podemos seguir permitiendo que el humo tóxico nos asfixie. El aire que respiramos y el futuro que queremos, están en juego.