Cada año, durante la última semana de septiembre, el mundo celebra la Semana Internacional de las Personas Sordas, instituida en 1958 por la Federación Mundial de Sordos. Es una jornada de visibilidad y reivindicación que busca resaltar la riqueza de la cultura sorda y exigir el pleno ejercicio de sus derechos. Para 2026, el tema central es «Declarando los derechos humanos de las personas sordas», un llamado a los gobiernos para que las lenguas de señas sean reconocidas como lenguas plenas y oficiales.
A nivel mundial, se estima que existen más de 70 millones de personas sordas y más de 200 lenguas de señas. En Cuba, según el Minsap, 4,63 personas por cada mil habitantes presentan discapacidad auditiva, lo que equivale a 52 mil 670 personas. De ellas, más de 27 mil 379 están asociadas a la Asociación Nacional de Sordos de Cuba (ANSOC), fundada el 3 de enero de 1978.
Cuba ha dado pasos firmes en la garantía de los derechos de la comunidad sorda. El reconocimiento del Lenguaje de Señas como lengua oficial, la apertura de la especialidad de intérprete y el desarrollo anual de esta semana conmemorativa son avances significativos. En Villa Clara, la ANSOC provincial desarrolla un programa de atención integral que incluye acompañamiento jurídico, atención a escuelas especiales y asesoría en salud, además de festivales deportivos y la tradicional Peña del Lenguaje de Señas.
En Sagua la Grande, el trabajo con la comunidad sorda se articula desde varias instituciones. La Filial de Ciencias Médicas realizó un estudio entre 2013 y 2014 que evidenció un desconocimiento generalizado sobre la lengua de señas entre los estudiantes de Medicina. La investigación concluyó que era pertinente y factible diseñar un curso virtual sobre lengua de señas cubana para mejorar la comunicación con los pacientes sordos que acuden a los servicios de salud sin intérpretes.
La Semana Internacional de las Personas Sordas es una oportunidad para reconocer la lucha de esta comunidad por el derecho a comunicarse en su propio idioma. En Cuba, y particularmente en Sagua la Grande, se han dado pasos importantes, pero el camino hacia la inclusión plena continúa. Como afirmó el embajador cubano Rodolfo Benítez en la ONU: «No hay derechos humanos sin derechos de las lenguas de señas». En la Villa del Undoso, cada paso cuenta.




