Del 19 al 25 de octubre se celebra la Semana Internacional del Acceso Abierto, que este 2026 invita a reflexionar sobre «el coste del conocimiento». Cuba tiene mucho que mostrar en ese debate, pues desde hace años construye un ecosistema propio para que la ciencia circule sin barreras.
El país cuenta con el Grupo Nacional de Acceso Abierto, liderado por el IDICT y del que participan ministerios como CITMA, Salud Pública y Educación Superior. Bajo esa coordinación se han desplegado plataformas como SciELO Cuba —la biblioteca electrónica de revistas médicas cubanas—, la Biblioteca Nacional Digital de Ciencia y Tecnología y CUBACIENCIA, la infraestructura nacional de acceso abierto que articula repositorios y agregadores de ciencia y tecnología.
La apuesta cubana también se traduce en eventos de formación. En marzo de 2026, la Universidad Virtual de Salud convocó al Encuentro por la Semana de Educación Abierta, y la XX Convención y Feria Internacional Informática 2026 dedicó parte de su programa a gobierno digital, economía digital y educación digital, temas vinculados al acceso abierto. Incluso instituciones provinciales como el CPICM de Holguín organizan actividades para sumarse a la Semana. Cuba entiende el acceso abierto no como un lujo, sino como una herramienta para democratizar la información y construir una sociedad más justa también en el terreno del conocimiento.




