Vicente Hernández Domínguez es un innovador sagüero muy destacado. De poco hablar y mucho trabajar, confiesa que desde joven tiene ese «bichito interior» de inventar, por supuesto, con el conocimiento adquirido como diseñador allá por los años 70.
Está en la búsqueda de soluciones no solo en la Fundición 9 de Abril de Sagua la Grande, EMPROMEC, perteneciente al grupo empresarial ZETI, donde inició su vida laboral. En estos momentos, el proceso fabril está detenido por la severa crisis energética que atraviesa el país.
—¿Para usted qué representa la ANIR?
—Una gran oportunidad para aprender y buscar soluciones que se necesitan. Desde joven me vinculé al Movimiento de Innovadores y Racionalizadores.
Muchas dificultades teníamos en el taller con un cubo de crisol. Surgió entonces la idea de la innovación, que revistió gran impacto económico porque se logró sustituir su importación, que cuesta 12 mil euros en España. Mediante este se alcanzaron mejorías para derretir bronce, y puede hacerse con materiales como plomo, aluminio, estaño y otros. La innovación está a la espera, lista para generalizar. Muchos compañeros del taller cooperaron en la solución del problema, a quienes agradezco mucho.
Inmerso también ha estado en la reparación de la bomba del acueducto de Viana, cuya rotura afecta a los vecinos que se abastecen de él. También se preocupó por el diseño de molinos de viento que se instalaron en la zona del Escambray hace ya un tiempo.
Vicente asevera que, mientras la salud se lo permita, aportará sus conocimientos a favor del desarrollo económico y social, pues eso lo hace sentir muy feliz. La referida innovación del cubo de crisol para fundir metales resultó premiada en la I Feria Provincial de Innovación para el Desarrollo. La Jornada del Innovador se desarrolla entre los días 7 y 31 de octubre cada año, para promover la iniciativa creadora de los trabajadores en diferentes sectores.




