El 12 de agosto se celebra el Día Internacional del Disco de Vinilo, una fecha que conmemora la invención del fonógrafo por Thomas Alva Edison en 1877. Este día no solo honra un formato musical, sino que también nos invita a recordar los sonidos que marcaron a generaciones enteras. En Cuba, el vinilo fue el soporte que guardó la voz de una época dorada, la que aún resuena en la memoria de quienes la escucharon girar en tocadiscos y vitrolas.
La música del ayer: Voces inolvidables
Cuando el vinilo era el rey, la música cubana atravesaba su época más prolífica. Los discos negros de 33 RPM y los sencillos de 45 RPM llevaban a los hogares las canciones que se convertían en himnos sentimentales y en bandas sonoras de la vida cotidiana.
Benny Moré, el «Bárbaro del Ritmo», fue uno de los artistas más emblemáticos de esa era. Su disco «El Bárbaro Del Ritmo» y otros LPs contenían temas como «María Cristina», «La Múcura» y «Martinica» que se convirtieron en clásicos del son y el mambo. Su voz, única e inconfundible, sonaba en las casas, en los cabarets y en las radios de toda la isla.
Los Zafiros, con su estilo vocal influenciado por el doo-wop estadounidense, dejaron una huella imborrable en el vinilo cubano. Sus discos en Panart Nacionalizada y otras casas discográficas incluían temas como «La Caminadora», «Bellecita», «Mi Oración» y «Hermosa Habana». Su música, una mezcla de son, bolero y feeling, sigue siendo un referente del romanticismo cubano.
Pacho Alonso, conocido como «El Sonero Clásico», fue otro de los grandes nombres del vinilo. Sus discos «Pacho Alonso» y «Que Me Digan Feo» incluían temas como «El Guayabero», «Yo No Sé Cómo Baila Usted» y el famoso «Que Me Digan Feo». Su música, llena de ritmo y sabor, era infaltable en las fiestas y en las emisoras de la época.
Elena Burke, la «Señora del Bolero», fue otra de las grandes voces que se inmortalizaron en el vinilo. Con álbumes como «Elena Burke» y «La Burke Canta Vol. II», interpretó temas como «Y Hoy Te Quiero Más», «Dejame Sola» y «Hastiada De Amor». Su voz, llena de sentimiento y profundidad, hizo del bolero cubano un género universal.
Más allá de los grandes nombres
El vinilo cubano no solo guardó la música de estos grandes, sino también la de muchos otros artistas y géneros que definieron la identidad musical de la isla. El son cubano, con sus raíces en el siglo XIX, encontró en el vinilo un medio para difundirse por todo el mundo. La guaracha, con su ritmo rápido y jocoso, y el feeling, una corriente de canción romántica que surgió en La Habana en la década de 1940, también tuvieron su espacio en los discos de pasta.
El vinilo: Un puente entre generaciones
Aunque el vinilo pasó de moda y fue sustituido por formatos más modernos como el casete, el CD y el streaming, muchas personas aún lo coleccionan con una devoción que va más allá de la nostalgia. No es solo el objeto físico lo que atesoran, sino lo que representa: el sonido cálido y analógico que ningún formato digital ha logrado replicar, el ritual de colocar la aguja en el surco y escuchar el característico crujido antes de que la música comience a sonar.
En Cuba, el interés por el vinilo se mantiene vivo. El IV Encuentro Internacional de Coleccionistas y Melómanos, celebrado en La Habana en junio de 2025, reunió a aficionados de todo el mundo para celebrar este formato. Como señalaron los organizadores, el vinilo «no solo es un formato, sino un puente que conecta generaciones, historias y culturas».
Un legado que perdura
Hoy, en el Día Internacional del Disco de Vinilo, el homenaje es doble: a los artistas cubanos que hicieron historia y a los coleccionistas que mantienen viva su memoria. Porque aunque los tocadiscos ya no sean el centro de las salas de estar, el vinilo sigue girando en la imaginación de quienes saben que la música, como el amor, se siente mejor cuando se escucha con el corazón.




