10 de julio: Dos nacimientos, una misma pasión por Cuba

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10 / Jul / 2026

Un día como hoy, pero en años diferentes, nacieron dos hombres que, desde trincheras distintas, dedicaron su vida a la misma causa: la libertad de Cuba. Fermín Valdés Domínguez y Nicolás Guillén son, cada uno a su manera, símbolos de la resistencia y la identidad cubana.

Fermín Valdés Domínguez: el médico que fue a la guerra

Nacido en La Habana el 10 de julio de 1852, Fermín Valdés fue médico-cirujano, coronel del Ejército Libertador y periodista. Pero su nombre está grabado en la historia por haber sido, junto a José Martí, uno de los jóvenes que en 1869 fueron condenados a trabajos forzados por haberle escrito a un amigo que consideraban traidor. “Fermín, cuando me lleve el diablo, no se lo lleves tú”, le escribió Martí desde la prisión, y esa frase resume la amistad y el compromiso que los unió.

En las guerras de independencia, Valdés fue un soldado valiente. Peleó en la Guerra de los Diez Años, en la Guerra Chiquita y en la Guerra del 95. No solo curó heridas: las recibió. No solo escribió artículos: empuñó el machete. Fue uno de esos hombres que entendió que la palabra sin acción es solo ruido. Tras la guerra, se exilió, trabajó en hospitales y mantuvo vivo el legado de Martí.

Nicolás Guillén: la voz de un pueblo

Sesenta y dos años después, el 10 de julio de 1902, nacía en Camagüey el hijo de un periodista y una mulata que sería el “poeta nacional” de Cuba. Nicolás Guillén revolucionó la literatura cubana al llevar el son, la rumba, el ritmo del tambor y el habla popular al poema culto. Su obra es un canto a la negritud, a la resistencia de los humildes y a la lucha de los pueblos.

Pero Guillén no fue solo poeta. Fue también periodista, activista y un hombre que entendió que su oficio era también un arma. En los años 50, desde sus versos y sus artículos, denunció las injusticias del gobierno batistiano y el racismo que aún marcaba a la sociedad cubana. Tras el triunfo de la Revolución en 1959, Guillén fue un intelectual comprometido, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), y embajador de la cultura cubana en el mundo.

Dos hombres, una misma rebeldía

Fermín Valdés y Nicolás Guillén nunca se conocieron, pero sus vidas están hechas de la misma materia: la de aquellos que no se conforman con el silencio. El primero, con el machete y el bisturí; el segundo, con la palabra y el verso, ambos entendieron que la libertad no se hereda, se conquista.

Valdés defendió la libertad con las armas; Guillén la defendió con la poesía. Ambos nacieron el mismo día, separados por 62 años, y sus nacimientos nos recuerdan que Cuba ha tenido, en distintos momentos de su historia, hijos que han sabido estar a la altura de su tiempo. Hoy, sus legados viven en cada cubano que no se rinde, en cada médico que salva vidas sin importar las carencias, en cada poeta que canta a la dignidad de su pueblo.