6 de julio de 1982: Fallece Raúl Roa García, el Canciller de la Dignidad

Por: Gabriela Alcina Fernández
06 / Jul / 2026

Un día como hoy, pero de 1982, Cuba despidió a uno de sus más brillantes intelectuales y defensores de la soberanía nacional: Raúl Roa García . A los 75 años de edad y en La Habana, fallecía quien con su verbo encendido y su pluma certera se ganó para siempre el título de Canciller de la Dignidad .

Nacido en La Habana el 18 de abril de 1907, Roa fue un hombre de múltiples facetas: escritor, polemista, profesor, historiador, político y diplomático. Miembro de la generación que combatió la tiranía de Gerardo Machado, sufrió prisión y exilio, y fue un luchador incansable contra las dictaduras que asolaron a Cuba, antes del triunfo revolucionario de 1959 . Su pluma dio vida a obras esenciales del pensamiento cubano y latinoamericano, como «Viento sur» (1953), «La revolución del 30 se fue a bolina» (1969), y «Aventuras, venturas y desventuras de un mambí» (1970) .

Al triunfo de la Revolución, Fidel Castro lo designó Ministro de Relaciones Exteriores, cargo que ocupó desde el 17 de julio de 1959 hasta 1976 . Fue entonces cuando su figura alcanzó la estatura de un símbolo internacional. Su defensa de Cuba en la Organización de Estados Americanos (OEA) y en las Naciones Unidas fue épica. En agosto de 1960, en San José, Costa Rica, frente a las acusaciones imperialistas, se levantó y sentenció: «Me voy con mi pueblo y con mi pueblo se van también los pueblos de nuestra América» . Ese acto de soberanía le granjeó el apelativo que lo inmortalizaría.

Su más célebre batalla diplomática tuvo lugar en la ONU en abril de 1961, durante la invasión mercenaria por Playa Girón. Roa no solo denunció la agresión, sino que proclamó la rotunda victoria cubana ante el mundo, sentenciando: «Soldado de esa noble causa, en el frente de batalla de las relaciones internacionales, permitidme que yo difunda ese clamor en el severo areópago de las Naciones Unidas. ¡Patria o Muerte!, ¡Venceremos!» .

Raúl Roa dejó una huella imborrable en la diplomacia cubana. Como expresó el viceministro Abelardo Moreno, Roa «nos enseñó que un diplomático cubano debe ser veraz sobre todas las cosas, debe mantener los principios sobre todo interés» . Su legado perdura en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales que lleva su nombre, y en la memoria de un pueblo que lo recuerda como el intelectual que supo convertir la palabra en un arma de dignidad.