El municipio de Sagua La Grande no fue ajeno a los designios del 2025, un período cargado de dificultades. El contexto estuvo signado por la limitación de recursos, la huella profunda de la falta de energía eléctrica y el recrudecimiento del bloqueo económico más brutal que haya sufrido nación alguna.
Sin embargo, el año que concluyó también se caracterizó por esfuerzos notables, una capacidad de entrega sin límites y la aplicación de experiencias e iniciativas que merecen reconocimiento. Estas acciones son dignas de generalizarse para lograr el esencial objetivo de «hacer más con menos», que demanda la coyuntura actual.
En esta perspectiva, jugaron un rol preponderante el pueblo sagüero y, en particular, sus trabajadores. Ellos fueron, en mayor o menor medida, los protagonistas de empeños verdaderamente admirables, alcanzados muchos de ellos en escenarios sumamente complejos.
Entidades destacadas y sus aportes
En medio de este panorama adverso, varias entidades del territorio realizaron esfuerzos extraordinarios para cumplir sus planes, materializando así su encargo estatal y aportando al desarrollo municipal.
Sobresalen en este sentido:
La Fábrica de Calderas, de capital importancia para el sector industrial.
La Empresa Pecuaria Macum, por sus aportes considerables a la producción directa de alimentos para la población.
Pero no pueden dejarse de mencionar a otras como la Empresa Electroquímica, la Fábrica de Bujías, Ferrotalleres, Piscra y Alemicran. En estos ejemplos, la tenacidad, el sentido de pertenencia y la capacidad de hacer también arrojaron resultados positivos.
Áreas que demandan atención
No todos los frentes mostraron un desempeño similar. La zafra azucarera precedente, por ejemplo, no cumplió su meta productiva y acarreó pérdidas a la economía local, sin que ello opaque la voluntad y el empeño de sus trabajadores por mejorar los dividendos.
A nivel global, los parámetros económicos del municipio no fueron los deseados. Un objetivo clave no alcanzado fue que Sagua La Grande, siendo una de las economías más importantes de Villa Clara, no se declarara territorio superavitario. Lograrlo se convierte en una meta prioritaria para el 2026, por los beneficios colectivos que implica.
Sectores vitales como la salud, la educación, la cultura y los deportes –verdaderas conquistas sociales– se empeñaron a fondo en mantener sus servicios con la mayor vitalidad posible, aunque lo hicieron lidiando con una infraestructura muy deteriorada y la carencia de recursos elementales.
Asimismo, para aspirar a una mayor satisfacción de las necesidades de la población, se requiere una mejora sustancial en la gestión y los resultados del comercio y la gastronomía, sectores acostumbrados en el municipio a librar una batalla constante por la calidad.
El camino por delante se vislumbra largo y exigente, pero no imposible. Transitarlo con éxito en el 2026 dependerá del compromiso de los mejores hijos de esta Villa de la Purísima Concepción y de todos aquellos dispuestos a sumar sus energías para transformar los reveses en futuras victorias.




