En la escuela especial Feliberto Rivero Hernández, de Sagua la Grande, la pañoleta azul y roja de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM) no es solo un símbolo de identidad, sino también de inclusión. Cada acto, cada proyecto comunitario y cada actividad cultural se convierte en una oportunidad para que los niños y niñas con necesidades educativas especiales participen, aprendan y se sientan parte activa de la sociedad.
La OPJM en una escuela especial es mucho más que un espacio de actividades. Es un puente hacia la integración social, un camino para sembrar valores y un recordatorio de que todos los niños, sin importar sus condiciones, tienen derecho a ser protagonistas de su tiempo. Las celebraciones por el Día de los Pioneros se viven con entusiasmo. Los alumnos preparan cantos, declamaciones, actividades deportivas como la tabla gimnástica y juegos. En los talleres artísticos, algunos pintan, otros cantan, otros bailan; todos aportan desde sus capacidades, así nos explicó Silvia Lara Galindo, directora de la institución en el municipio.
El azul es el color predominante en el ambiente escolar. Lara Galindo explicó que se debe a las actividades para los niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), ya que el 2 de abril se conmemora el Día Mundial de Concienciación sobre el TEA.
En autoría conjunta con Melany Ruiz Hernández, estudiante de periodismo.




