El 7 de julio de 2026 quedará grabado en la historia diplomática de Cuba. Ese día, la Asamblea General de las Naciones Unidas celebró una sesión extraordinaria —la primera de este tipo en la historia de la ONU— para debatir el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra la Isla . La cita, solicitada por Cuba tras el agravamiento del cerco energético, reunió a 136 naciones que votaron a favor de llevar el tema a debate, en un respaldo contundente a la Isla .
El cerco energético: un acto de guerra silencioso
Durante la sesión, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla denunció que el actual cerco energético equivale a un «bloqueo naval» y calificó la medida como «un acto de guerra» . Las cifras presentadas son estremecedoras: entre marzo de 2025 y febrero de 2026, los daños ascendieron a más de 8,000 millones de dólares, un 7% más que el período anterior . El impacto acumulado desde el inicio del bloqueo supera los 178,700 millones de dólares, sin contar el daño humanitario .
«El bloqueo asfixia y mata de manera silenciosa», sentenció el canciller, al denunciar que la tasa de mortalidad infantil en Cuba se ha incrementado de 4.0 a 9.9 por cada mil nacidos vivos, lo que significa la muerte evitable de 1,780 recién nacidos . También alertó sobre el aumento significativo de muertes por cáncer, y en el caso de niños y jóvenes, la supervivencia cayó de un 85% a un 65% .
La respuesta de Estados Unidos: presiones y amenazas
Washington se opuso sin éxito a la celebración del debate . Según denunció la cancillería cubana, el Departamento de Estado de Estados Unidos envió un cable diplomático a sus embajadas para presionar a gobiernos y cancillerías en un intento de censurar el debate . Las instrucciones incluían pedir a los aliados que atacaran a Cuba en sus discursos y evitar responsabilizar al bloqueo por la crisis. A los países no alineados se les exigió abstenerse de emitir declaraciones .
El propio presidente Donald Trump, preguntado sobre si se intensificaría la presión económica contra Cuba, respondió: «no creo que se pueda ejercer mucha más presión salvo entrar y destrozar el lugar» . La amenaza de intervención militar no es retórica: la administración Trump mantiene un despliegue militar en el Caribe con tropas del Comando Sur .
El mundo se pronuncia: Cuba no está sola
A pesar de las presiones, la comunidad internacional acompañó a Cuba. Países africanos como Mozambique, Zambia, Tanzania y Gambia alzaron su voz en la Asamblea General para exigir el fin de las sanciones . China instó a Estados Unidos a «poner fin de inmediato a su bloqueo, coerción y presiones contra Cuba» .
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel agradeció el apoyo de las 136 naciones que votaron a favor del debate y afirmó que «cada voto muestra sentido de justicia y valentía, al sobreponerse a fuertes presiones desde días previos» .
La resistencia del pueblo cubano: un país que no se rinde
Mientras se celebraba el debate en la ONU, Cuba amanecía bajo «el rigor de otra jornada sin energía eléctrica en gran parte de su territorio», tras el apagón nacional ocurrido la víspera . El déficit eléctrico ronda los 2,000 megavatios, con un promedio diario de 20 horas sin electricidad y cortes que pueden extenderse hasta más de 40 horas en algunas regiones .
Pero a pesar del cerco, el pueblo cubano no se rinde. «La resistencia es un acto de vida, y la vida siempre encuentra la manera de seguir adelante, aunque el mundo se empeñe en ponerle obstáculos» . Las mujeres sostienen el peso de la asfixia, haciendo malabares para que el poco combustible que llega alcance para cocinar . El ingenio cubano se manifiesta en cada rincón: un mecánico repara un motor con piezas de otra época, una ama de casa convierte lo que hay en lo que se necesita, los científicos crean vacunas y los ingenieros procesan el crudo cubano .
Como escribiera el doctor en Filosofía Fernando Buen Abad, «atacar a Cuba es atacar la hipótesis de la libertad consciente». Por eso el imperio no ceja, porque Cuba no es solo una Isla, es una posibilidad .
En este 7 de julio, mientras la voz de Cuba resonaba en la ONU, el pueblo cubano encendía sus velas en medio de los apagones. Cada vela encendida en medio del apagón es una pequeña declaración de independencia, la luz que no se apaga, la Isla que no se rinde .




