El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla presentó este lunes el Informe de Cuba sobre los daños ocasionados por el bloqueo de Estados Unidos, correspondiente al período comprendido entre el 1 de marzo de 2025 y el 28 de febrero de 2026. En un acto celebrado ante la prensa nacional y extranjera, así como ante representantes del Cuerpo Diplomático acreditado en La Habana, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba dio a conocer las devastadoras cifras que reflejan el impacto de la política de asedio impuesta por Washington contra la Isla durante más de seis décadas.
La presentación, transmitida en vivo por radio y televisión, se realizó en la antesala del debate que tendrá lugar en las próximas semanas en la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde se someterá a votación el proyecto de resolución presentado por Cuba bajo el punto 38 de la agenda: «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba».
Las cifras del bloqueo: un récord que duele
Entre el 1 de marzo de 2025 y el 28 de febrero de 2026, los daños provocados por el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba ascendieron a 8.083 millones 300 mil dólares a precios corrientes. Esta cifra, calificada por el canciller como «récord hasta el momento», representa un incremento del 7 por ciento respecto al período anterior.
Pero el daño acumulado es aún más estremecedor. Según informó Rodríguez en su mensaje en X, los perjuicios acumulados por el bloqueo, vigente desde hace más de seis décadas, ascienden a 178 mil 700 millones 500 mil dólares a precios corrientes. Esta cifra representa un incremento del 4,7 por ciento con respecto al informe previo.
La comparecencia de la cancillería se realizó previamente a la presentación del informe del impacto del bloqueo elaborado por la relatora especial de Naciones Unidas Alena Douhan, durante su visita a la isla en noviembre de 2025. Este 8 de septiembre, la actual relatora especial, Zaina Jallad, expondrá en Ginebra, Suiza, los resultados de su investigación sobre las repercusiones negativas de las medidas coercitivas unilaterales en el disfrute de los derechos humanos en Cuba.
El cerco energético: una estrategia de asfixia
En su intervención, el canciller cubano también denunció el «cerco energético» impuesto por Washington, una estrategia que busca asfixiar económicamente al país y que tiene un impacto directo en la vida cotidiana de los cubanos. En declaraciones previas, Rodríguez había calificado esta política como un «bloqueo total, similar a uno de tipo militar», y había denunciado que el secretario de Estado, Marco Rubio, refuerza aún más este cerco movido «por ambiciones de conquista».
El canciller ha sido enfático al señalar que Washington «miente desvergonzadamente» al negar la existencia de un bloqueo de suministros de combustible hacia Cuba. Esta política de asfixia energética provoca apagones prolongados, falta de agua potable y afecta todos los sectores de la economía nacional. «Por extremas que sean las medidas, no funcionarán», afirmó el canciller en días recientes, enfatizando que ante el peor de los escenarios, el pueblo cubano defendería hasta las últimas consecuencias la independencia, la soberanía y la integridad territorial de la patria.
El mundo alza la voz: 136 naciones rechazan el bloqueo
A pesar de las presiones de Washington, la comunidad internacional ha manifestado de manera contundente su rechazo a esta política genocida. El pasado 7 de julio, una sesión especial de la Asamblea General de la ONU, solicitada por Cuba, registró el rechazo de 136 naciones a la medida, frente a solo ocho votos en contra y 30 abstenciones. El bloqueo ha sido rechazado en una treintena de ocasiones consecutivas por una mayoría aplastante en el seno de las Naciones Unidas.
Dicho debate, que se extendió por dos días, concitó la intervención de decenas de oradores, muchos de ellos en nombre de grupos de países, que destacaron el daño humano de la incrementada política de asedio contra la Mayor de las Antillas. Estas jornadas pueden considerarse un avance de lo que volverá a acontecer en las próximas semanas, cuando se someta nuevamente a votación el proyecto de resolución presentado por la Isla.
Cuba: firmeza y disposición al diálogo
El canciller cubano ha reiterado en múltiples ocasiones que Cuba mantiene su disposición al diálogo respetuoso con Estados Unidos. Sin embargo, ha sido igualmente claro al afirmar que «la resistencia no se negocia» y que la denuncia internacional continuará siendo un pilar de la lucha del pueblo cubano.
En sus declaraciones más recientes, Rodríguez subrayó que históricamente Cuba ha representado una alternativa al «capitalismo salvaje» y que esa es una preocupación que Estados Unidos quiere eliminar. También ha denunciado que Washington insiste en tomar acciones militares, justificando que tienen el propósito de «liberar» a un país devastado, calificando de «cínico e hipócrita» hablar de liberar a Cuba tras décadas de bloqueo.
«Pregúntenle al pueblo si sufre o no el bloqueo», ha sido una de las frases más contundentes del canciller, que resume la esencia de una política que asfixia y mata de manera silenciosa. En este sentido, Cuba confía en que la comunidad internacional continuará alzando su voz contra esta política, que ya ha sido condenada en más de una treintena de ocasiones por la Asamblea General de la ONU.
Conclusión: Una herida que no cierra y un pueblo que resiste
El informe presentado por el canciller Bruno Rodríguez Parrilla este 7 de septiembre es un nuevo y doloroso recordatorio de que el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba no es una política del pasado, sino una realidad cotidiana que golpea con crudeza a cada familia cubana. Las cifras récord de daños económicos, el cerco energético que provoca apagones y escasez, y la presión constante sobre el sector bancario y las navieras internacionales son solo algunos de los rostros de una política que el mundo ha condenado una y otra vez.
Sin embargo, como ha reiterado el canciller, el pueblo cubano no se rinde. La resistencia es parte de su identidad, y la denuncia internacional, un pilar de su estrategia. Mientras la comunidad internacional se prepara para un nuevo debate en la ONU, Cuba mantiene firme su disposición al diálogo, pero también su determinación de defender su soberanía e independencia. Porque, como bien lo expresó Rodríguez, por extremas que sean las medidas, no funcionarán. Cuba sigue en pie.




