Cada 6 de agosto se conmemora el Día Internacional de Concienciación sobre las Necesidades Especiales de Desarrollo y los Desafíos de los Países en Desarrollo sin Litoral, una fecha proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas para visibilizar las dificultades únicas que enfrentan estas naciones.
Cuando la geografía frena el crecimiento
Los Países en Desarrollo sin Litoral (PDSL) carecen de acceso territorial al mar, lo que los obliga a depender de países vecinos de tránsito para llegar a los mercados mundiales. Esta desventaja geográfica eleva los costes de transporte —en promedio, más del doble que los de los países costeros—, introduce retrasos evitables y expone a estos países a cualquier inestabilidad política o económica a lo largo de los corredores de tránsito.
Actualmente existen 32 países en esta situación, distribuidos en cuatro continentes: 16 en África, 10 en Asia, 4 en Europa y 2 en América Latina (Bolivia y Paraguay). En total, albergan a más de 600 millones de personas. La distancia media de estos países a un puerto marítimo es de 1,370 kilómetros.
Obstáculos estructurales y vulnerabilidad
Los desafíos que enfrentan los PDSL son múltiples y profundos:
· Infraestructura deficiente: Conexiones de carretera y ferrocarril inadecuadas pueden incrementar el precio del transporte hasta un 60%.
· Retrasos estructurales: Cada día de retraso en cualquier pedido implica una reducción del comercio en un 1%.
· Impacto climático: Carreteras inundadas, puentes dañados y climas extremos aíslan aún más a estos países.
· Brecha digital: El comercio digital podría superar barreras geográficas, pero solo con una conectividad sólida.
· Alta vulnerabilidad: El 40% de la población urbana en los PDSL vive en barrios marginales —100 millones de personas— y más del doble de personas padecen desnutrición en comparación con el resto del mundo.
Un llamado a la solidaridad internacional
El Día Internacional de los Países sin Litoral no es solo una conmemoración, sino una plataforma para movilizar alianzas y garantizar que estos países no queden rezagados en la búsqueda global del desarrollo sostenible.
La proclamación de esta fecha pretende cumplir con el Programa de Acción en favor de los Países en Desarrollo sin Litoral para el Decenio 2024-2034, que establece una hoja de ruta clara: reducir los costos comerciales, construir infraestructura resiliente al clima y desbloquear corredores digitales para garantizar que ningún país sin litoral quede atrás.
En un mundo interconectado, el desarrollo de los países sin litoral no solo beneficia a sus poblaciones, sino que fortalece el comercio regional, la estabilidad y la cooperación internacional. Dejar a estos países atrás sería un fracaso colectivo frente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El 6 de agosto nos recuerda que la solidaridad internacional y las alianzas estratégicas son la clave para superar las barreras geográficas y construir un futuro más próspero para todos.




