Cada 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación, proclamado en 1979 por la Conferencia de la FAO. La jornada busca despertar conciencia sobre el problema del hambre en el mundo y fortalecer la solidaridad en la lucha contra la malnutrición y la pobreza. La fecha conmemora la fundación de la FAO en 1945, y en 1980 la Asamblea General de la ONU reconoció que «la alimentación es un requisito para la supervivencia y el bienestar de la humanidad y una necesidad humana fundamental».
Según la FAO, más de 730 millones de personas padecen hambre en el mundo y más de 2,800 millones no pueden permitirse una dieta saludable. El hambre no es solo un problema de falta de alimentos, sino también de acceso, distribución y desigualdad. Los conflictos armados, el cambio climático y las crisis económicas han agravado una situación que afecta principalmente a los países en desarrollo.
En Cuba, garantizar la alimentación de la población ha sido una prioridad constante. A pesar de las complejidades que enfrenta el país, se mantienen programas sociales que protegen a los sectores más vulnerables. En este día, la invitación es a reflexionar sobre el valor de los alimentos, evitar el desperdicio y solidarizarnos con quienes más lo necesitan. Porque la alimentación no es un privilegio: es un derecho.




