Cuba está entre los países más afectados por la sequía, pues es muy propensa a que cada día disminuya la lluvia, destaca el Doctor en Ciencias Eulalio Aguiar, profesor universitario e investigador. La sequía es considerada una anomalía climatológica a la que no está exenta Sagua la Grande.
Los suelos cercanos a la costa de Sagua la Grande están clasificados como hidromórficos. Estos sufren empantanamiento debido a su composición arcillosa, unido al relieve llano. Esa agua, producto de la radiación solar y el viento, se evapora y arrastra desde el interior de la corteza terrestre hacia la superficie las sales contenidas en el agua, con un aumento de la salinidad, un efecto muy dañino que provoca la pérdida de la agroproductividad de los suelos.
Según la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, se afirma que «estamos decididos a proteger el planeta contra la degradación, incluso mediante el consumo y la producción sostenibles, la gestión sostenible de sus recursos naturales y medidas urgentes para hacer frente al cambio climático, de manera que pueda satisfacer las necesidades de las generaciones presentes y futuras». En nuestro país se implementa la Tarea Vida. Específicamente, el Objetivo 15 recoge nuestra determinación de detener y revertir la degradación de la tierra.
En el planeta, la disponibilidad de agua está por debajo de lo habitual en determinadas áreas geográficas, sin la suficiente para abastecer a los seres vivos de su entorno. Según la ONU, hoy la escasez del vital líquido afecta a entre 1,000 y 2,000 millones de personas. Bajo el actual escenario de cambio climático, se calcula que cerca de la mitad de la población vivirá en áreas afectadas por un alto grado de estrés debido al déficit de agua para el año 2030.




