Hoy, 8 de marzo, el mundo se detiene para mirarte. Para reconocerte. Para agradecerte.
Porque en cada rincón de esta Isla, en cada hogar, en cada centro de trabajo, en cada comunidad, ahí estás tú. Con tu entrega silenciosa, con tu fuerza inmensa, con esa capacidad única de hacer mil cosas a la vez y aún así tener tiempo para una sonrisa, para un abrazo, para ese «no te preocupes, todo va a estar bien» que solo las mujeres saben decir.
Mujer cubana: eres la que madruga para hacer el café y la que trasnocha cuidando a un enfermo. Eres la que trabaja fuera y la que sostiene la casa por dentro. Eres la maestra que siembra futuro, la médica que salva vidas, la campesina que hace florecer la tierra, la científica que busca respuestas, la artista que nos conmueve, la abuela que guarda la memoria, la madre que lo da todo sin pedir nada.
Eres también la que un día empaca una maleta y se va lejos, a cumplir misión, a llevar el nombre de Cuba por el mundo. Has dejado pedazos de tu alma en tierras lejanas para que otros vivan mejor. Sin pedir nada a cambio. Solo porque así se aprende aquí: dando.
La Revolución te dio derechos, sí. Te abrió puertas, te tendió la mano. Pero tú has devuelto eso con creces. Has sido la columna vertebral de cada obra, el alma de cada batalla, la luz que nunca se apaga. Sin ti, sencillamente, no habría Revolución.
Por eso hoy, más que flores o regalos, queremos ofrecerte algo que vale más: reconocimiento. Reconocimiento a tu esfuerzo diario, a tu sacrificio callado, a tu amor inmenso. Reconocimiento a la mujer que trabaja, a la que estudia, a la que cuida, a la que sueña, a la que lucha.
A la que está aquí y a la que está lejos. A la joven que comienza y a la veterana que ha dado toda una vida. A la madre, a la hija, a la hermana, a la amiga, a la compañera.
Gracias, mujer cubana. Gracias por tanto. Gracias por ser, simplemente, como eres.
Que este 8 de marzo no sea solo un día en el calendario. Que sea un recordatorio de lo mucho que te necesitamos, de lo mucho que te valoramos, de lo mucho que te queremos.
Porque sin ti, este país no sería el mismo. Sin ti, la vida no sería la misma.
¡Felicidades en su día!




