El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, manifiesta su profunda preocupación por el deterioro de la situación humanitaria en Cuba, exacerbado por las recientes medidas de la administración estadounidense.
La orden ejecutiva que implementa en su totalidad el Título III de la Ley Helms-Burton representa un reforzamiento sin precedentes del embargo, ampliando su alcance extraterritorial y su efecto asfixiante sobre la economía de la isla.
Desde el sistema de la ONU, se observa con alarma cómo estas sanciones agravan directamente las condiciones de vida de la población civil.
El bloqueo obstaculiza severamente la importación de medicamentos, equipos médicos, alimentos e insumos esenciales, violando derechos humanos básicos como el derecho a la salud y a la alimentación.
La pandemia de COVID-19 ha hecho aún más críticas estas restricciones.Esta posición se enmarca en el consenso casi unánime de la comunidad internacional, reflejado durante casi treinta años en la Asamblea General de la ONU, que ha condenado reiteradamente esta política por considerarla una violación del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas.
Las medidas coercitivas unilaterales con impacto extraterritorial son contrarias al espíritu de cooperación y al derecho internacional. Por lo tanto, hacemos un llamado urgente a la moderación y al levantamiento de las sanciones que afectan al pueblo cubano, especialmente en un momento de crisis humanitaria global.
La solidaridad y el acceso libre a asistencia deben primar para no agravar el sufrimiento de quienes ya enfrentan severas dificultades.




