Pedro Méndez, genio del humor cubano

Por: Diana Guirola de la Fuente
Tomado de CMHW
19 / Mar / 2026

Hoy se cumplen 80 años del nacimiento del caricaturista Pedro Méndez Suárez, Premio Nacional de Periodismo José Martí (2016) y Premio Nacional del Humor (2018).

Pedro Melaíto, Pedro Fillo, Pedro Microbio… Detrás de estos apodos cariñosos se esconde el nombre de Pedro Méndez Suárez, un hombre que ha dedicado su vida a dibujar la realidad con humor e inteligencia. Nacido hace ocho décadas en Placetas, el caricaturista –Premio Nacional de Periodismo José Martí (2016) y Premio Nacional del Humor (2018)– es hoy una figura insigne del humor gráfico en Villa Clara y en toda Cuba.

Antes de que sus manos comenzaran a trazar las líneas que lo harían famoso, habían torcido tabaco en su natal Placetas y, en 1961, habían empuñado el lápiz de la alfabetización, en las montañas del Segundo Frente Oriental Frank País, en Holguín.

Su vínculo con el periodismo comenzó en 1965, cuando respondió a una convocatoria de corresponsales voluntarios del periódico Juventud Rebelde. Su gran hito llegaría tres años después: el 20 de diciembre de 1968 fundó, en el periódico Vanguardia, el suplemento humorístico Melaíto, que dirigió durante 44 años, y que se convirtió en una de las publicaciones cubanas de su tipo más prestigiosas, y la más longeva del interior del país.

Nacido al calor de los preparativos para la zafra del 70, el suplemento se llamó inicialmente A millón hasta los 10, pero pronto el pueblo lo bautizó con el nombre de uno de sus personajes más populares: Melaíto. Durante más de dos décadas, hasta 1990, salió semanalmente con ocho páginas. Los efectos del periodo especial cesaron su impresión y solo contó con un pequeño espacio –que actualmente se mantiene– en el periódico Vanguardia. Luego, en 1994, reapareció con una frecuencia mensual de cuatro páginas, aunque solo en la provincia.

La sed de perfeccionamiento llevó a Pedro Méndez a estudiar Dibujo y Pintura en la Escuela de Artes Plásticas Leopoldo Romañach, en Santa Clara, en la que se graduó en 1974. Ese afán de superación, unido a su lúcido liderazgo, permitió que Melaíto evolucionara hacia un humorismo agudo que trascendió lo local para alcanzar cuestiones universales. A su alrededor creció un plantel de dibujantes y caricaturistas que obtuvieron premios en Cuba y en el mundo.

Con un trazo inconfundible, abordó temas tan diversos como la guerra, el terrorismo, la paz, la lucha por el regreso de los Cinco Héroes, problemáticas sociales y escenas cotidianas de la vida cubana. Algunas de sus historietas fueron, incluso, animadas por el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos.

Su obra ha trascendido fronteras: participó en eventos en Italia, España, México, Costa Rica, Rusia y Alemania, y sumó más de 40 exposiciones personales y colectivas en las principales salas del país. Además, fungió como presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en su natal provincia.

Cuando en 2016 recibió el Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de la vida, el jurado destacó su «particular talento con la diestra y a la zurda, y con él expresa su gracejo, perspicacia y agudeza criollas mediante la línea definida, de trazos únicos, autentificados con sello de excelencia, que le ha convertido en un hombre de éxito en el periodismo humorístico».